sábado, 30 de julio de 2011

Resulta claro como se utiliza a la religión como herramienta de poder, un poder que se vuelve el medio de cualquier propósito.  Como quien dice: “el fin justifica los medios”.


Conforme se va desarrollando la película comienza la audiencia a identificarse con cada uno de los acontecimientos y nota que pese a que la novela se escribió hace más de un siglo la esencia del argumento es válido para estos tiempos.


Es increíble que se sigan dando los mismos defectos, corrupciones y abusos, donde la propia iglesia a sabiendas de la necesidad de mejora que requiere, trata de ver esto como algo prohibido para ellos, a tal extremo de querer en algún momento  prohibir la exhibición de la película.  Prueba de ello es el extracto de siguiente comentario ubicado en la página web de psicología 2000:





“…. El crimen del padre Amaro es una película mexicana del año 2002 adaptada de la novela homónima escritor portugués Eça de Queirós  escrita en 1875  exhibición pública en México se desató una controversia debido a que grupos católicos integristas intentaron prohibir la película. El gobierno del presidente Vicente Fox a cargo de su entonces Secretario de Gobernación, Santiago Creel, exhibió privadamente la película ante personalidades religiosas ya que el Instituto Mexicano del Cine IMCINE  produjo en parte la película. Aunque el grupo derechista  Pro Vida intentó demandar al gobierno para prohibir su exhibición esta película se convirtió en la más taquillera del cine de México, sobrepasando a Sexo, pudor y lágrimas (1999). La cinta producida por menos de dos millones de dólares  recaudó más de cinco millones sólo en Estados Unidos  y más de 22 millones en todo el mundo (Box Office Mojo El crimen del padre Amaro rompió la marca de películas mexicanas en las taquillas de Estados Unidos anteriormente de Y tu mamá también (2001)…”



Sin duda lo ocurrido a Amelia es lo más fuerte que sucede en el drama,  es la víctima de un sentimiento que nace en lo oculto,  en lo prohibido y la lleva a tomar decisiones que le cuestan la vida. Por supuesto ella sabe de las imprudencias que comente y decide seguir adelante. Esto nos hace pensar que cuando las cosas no se tratan con la transparencia correcta las consecuencias pueden ser devastadoras. Claro está que para que se diera tal evento también participaron muchas personas que contribuyeron al fatal desenlace, donde como siempre existe una víctima, quien es por lo general la más vulnerable. 

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