sábado, 30 de julio de 2011

Otro hecho importante a comentar, se trata del poder que el dinero tiene en toda la sociedad, un poder que cambia pensamientos, principios, ideologías, y lleva al hombre a atentar contra otros sin meditar consecuencias. En la búsqueda de este poder se involucra todo sector de la sociedad, donde no importan el medio si no sólo el fin.



En la película se ve cómo se involucra la iglesia, cualquiera de ellas que fuere,  en todo engranaje de corrupción  y es favorecida por el narcotráfico y por el propio gobierno, quien utiliza este medio para llegar al pueblo y mantener el poder. La Iglesia por su parte amparada en la falacia  de no importarle de dónde provenga el dinero justifica su accionar con la necesidad de sus creyentes, siendo parte de un sistema de  corrupción y delito. Con esto no estamos acusando a un tipo de ideología en particular, sabemos que igual sucede en otros medios,  es rescatable de esto  la manera como llega a establecerse una estructura bien definida de poder y sumisión, donde en los intereses de unos se involucran muchos, y donde todos saben el funcionamiento el sistema pero no son capaces de intervenir.



Ejemplo de cuando se desea generar un cambio, es cuando el periódico donde trabaja el joven Rubén,  deja manifiesto en una de sus publicaciones la relación que existe entre Iglesia y Narcotráfico, situación que es del conocimiento general, no obstante por amenaza de la propia iglesia de interferir con los clientes que mantienen el periódico deciden cambiar la versión de la noticia y publican una disculpa disfrazada, donde además para cubrir lo actuado y a petición del propio obispo despiden a Rubén. Esto comprueba que por más que se desee cambiar las cosas, siempre existen fuerzas ocultas que cubren delitos con amenazas y  manipulación, en uso de  un poder absoluto.



No todo lo visto en la película resulta reprochable, existen igual actitudes como las  manifiestas por el Padre Natalio Perez que pese a ir en contra de sus propias creencias lucha con sus limitados recursos contra poderes que consumen y explotan a los más humildes, una lucha totalmente desproporcionada, pero no por eso se debe dejar de hacer.   



Es claro que la película tiene diferentes mensajes, no obstante pareciera que no existe un final feliz en ninguno de los casos, es más bien el reflejo de una realidad a la cual nos enfrentamos día a día, debemos vivir con el entendido que el ser humano  tiende a buscar favorecerse sin importar en muchos casos el medio por el cual lo llegue a realizar. Nos preguntamos en todo momento el porqué suceden estas cosas, el porqué de la existencia de tales injusticias y por qué nos cuesta tanto desarrollar valores de respeto, humildad, trabajo, empeño, justicia e igualdad. Pareciera que la respuesta la sabemos todos y pareciera simple, mientras exista alguien que desee más poder y riqueza, deberá existir muchos más que le sirvan para lograrlo, solo que muchas veces  la forma que buscamos para lograrlo es más por interés propio que por un interés común. La película no resuelve nada, sólo nos hace meditar en qué posición estamos y qué se puede aportar en cada caso, está en manos de todos nosotros brindar soluciones y no quedarnos de brazos cruzados.

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